Al doble femicida de San Antonio se lo tragó la tierra: se cumple un año del escalofriante crimen de madre e hija y Kozac no aparece

POLICIALES

Hoy, se cumplen 356 días del doble femicidio en San Antonio y a tan sólo una semana de cumplirse un año del crimen que conmocionó a la provincia, el asesino de Débora y Gabriela continúa en la clandestinidad.

Este próximo 21 de febrero, se cumplen 365 días del asesinato de Débora Elizalde y su madre, Gabriela Agüero, quienes fueron atacadas a balazos por Sergio Kozac. A este último, luego de cometer el escalofriante crimen, se lo tragó la tierra.

“Quedó encajonado, no tenemos nada de información, sólo bla bla de las autoridades”, comentó un tanto resignado Jorge Elizalde, padre de Débora y ex esposo de Gabriela, con quien mantenía una muy buena relación.

Cómo se fue informando oportunamente, solo prevalecen las hipótesis que el asesino habría abandonado el país, sospechando que podría haber recibido ayuda de alguna persona de su confianza. Sobre el femicida recae una orden de captura internacional emitida por la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol).

“Ya está llegando al año de lo sucedido como usted lo sabe. En el pueblo nadie lo vio, desde ese día  desapareció. Sin duda en algún lugar deber estar pero debería estar atrás de las rejas como todo delincuente”, sentenció Elizalde en una breve conversación con este medio.

Con el paso del tiempo, el final de esta historia parece estar aún más lejos para los investigadores. El doble homicida planeó su fuga, extrajo una fuerte suma de dinero del banco horas antes del crimen y sin lugar a dudas ya tenía en mente donde se refugiaría.

A pesar de ello, nadie puede esconderse por siempre, desde la Justicia tienen la certeza que a Kozac se le acabaría la suerte o el dinero y en algún momento tendrá que salir de su escondite en búsqueda de recursos para seguir subsistiendo.

El crimen

Sergio Kozak asesinó a balazos a Gabriela Agüero y Débora Elizalde, madre e hija, el pasado lunes 21 de febrero en horas de la madrugada, cuando ambas descendieron de un automóvil frente al domicilio de una familiar de las víctimas.

Las cámaras de seguridad resaltaron el momento en el cual el asesino, sin descender de su vehículo, una camioneta Fiat Toro, extrajo un arma por la ventanilla y sin mediar palabra, abrió fuego en primer lugar contra Débora Elizalde y posteriormente, hacía Gabriela Agüero.

El femicida se dio a la fuga de la escena del crimen y posteriormente, dejó abandonada su camioneta en inmediaciones a una chacra de su propiedad. Desde aquel momento, no se tuvieron más rastros del hombre de 33 años.

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