El Gobierno buscará cerrar la última revisión del año con el FMI y abrir el debate sobre las metas en 2023: los datos que puso sobre la mesa

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En los próximos días viajará un equipo técnico del a Washington para acordar el último desembolso de 2022. Massa planteó ante el Fondo que la guerra le costó al país USD 4.200 millones de importaciones de energía y casi $600.000 millones adicionales de subsidios

En los próximos días finalizará la última revisión de metas del año con el Fondo Monetario, por el que quedarían habilitado un desembolso por USD 5.900 millones en diciembre. Además, el Gobierno buscará iniciar la discusión sobre cómo se desarrollará el acuerdo vigente durante 2023, año electoral, con un elemento central en debate: el costo que tuvo la guerra en Ucrania para las cuentas argentinas y cómo podría adaptarse el programa a ese resultado.

Sobre este último punto, el ministro de Economía Sergio Massa aseguró ayer, en una entrevista radial, que a partir del cierre (de la revisión) del cuarto trimestre “habrá que discutir qué significa que (el Fondo Monetario) absorba esa responsabilidad” de asistir a países de ingreso medio y bajo, entre los que se encuentra la Argentina. Según fuentes oficiales consultadas por Infobae, el viaje a Washington de un grupo de técnicos argentinos para reunirse con su contraparte del FMI y cerrar los números tendrá lugar en la semana del 28 de noviembre.

“El planteo del costo de la guerra comenzó hace un mes y medio atrás en el comité de desarrollo del FMI. Se empezó a plantear el impacto de la guerra en el hemisferio norte, y lo que dije es que el hemisferio sur ya pagó la guerra por el aumento del precio de los combustibles, fertilizantes y granos. Están registrados en las cuentas públicas. Eso a la Argentina le represento entre 3.600 y 5.000 millones de dólares”, dijo este domingo en declaraciones a Futurock.

“A partir de la evaluación en el comité de desarrollo, lo que se generó es la discusión sobre quién debía hacerse responsable de los impactos económicos de la guerra. El FMI tiene una parte de responsabilidad para ayudar a los países de ingreso medio y bajo. A partir del cierre del cuarto trimestre habrá que discutir qué significa que absorba esa responsabilidad”, subrayó.Alberto Fernández y Sergio Massa ante Kristalina Georgieva durante la cumbre presidencial del G20 en Indonesia, la semana pasadaAlberto Fernández y Sergio Massa ante Kristalina Georgieva durante la cumbre presidencial del G20 en Indonesia, la semana pasada

El jefe del Palacio de Hacienda evitó mencionar qué elementos del acuerdo con el FMI entrarían en la discusión, pero abrió la puerta a una revisión de los objetivos anuales. Por caso, con la configuración actual del programa el Gobierno deberá reducir el déficit primario desde 2,5% del PBI con el que terminaría este año hasta 1,9% del PBI, con un techo de emisión monetaria para asistir al Tesoro de 0,6% del PBI y una meta de acumulación de reservas en el Banco Central de USD 4.800 millones más que los USD 5.000 millones previstos para 2022.

La hoja de ruta que propuso el Gobierno y aprobó el directorio del Fondo en octubre pasado implica que en el primer trimestre del 2023 el BCRA debería sumar USD 500 millones, mientras que el mínimo de acopio de divisas para el tramo abril-junio, por cuestiones estacionales el momento de mayor liquidación de exportaciones agrarias, ascendería a nada menos que USD 3.100 millones netos. Ya para el tercer y cuarto trimestre el objetivo de acumulación sería de USD 100 y USD 900 millones, respectivamente.

“Mi intención es que el FMI asuma la responsabilidad que le toca para el desarrollo de los países en el marco del programa que estamos llevando. El acuerdo con el FMI arranca en un préstamo de apuro, que no tuvo correlatos en términos de resultados en infraestructura, inversión social, y pretendemos que el endeudamiento tenga correlato en la realidad de los argentinos”, dijo Massa, en referencia al acuerdo de 2018.

Por último, consideró que “el acuerdo con el FMI marca objetivos acordados con Argentina. Lo que tenés es un conjunto de metas que tienen como objetivo garantizar las obligaciones del préstamo. No son una imposición del FMI; son una convicción del Frente de Todos, porque los mejores resultados se consiguieron con el superávit fiscal, con acumulación de reservas y equilibrio fiscal. Ese es un sendero que tenemos que recorrer”, concluyó.

El costo de la guerra: los números que presentó Massa ante el FMI

Durante su última reunión con la plana mayor del organismo internacional en el marco de la cumbre del G20 en Indonesia, el ministro de Economía presentó ante el Fondo las estimaciones que hizo el Ministerio de Economía sobre el costo que tuvo para las cuentas públicas argentinas el impacto global de la invasión de Rusia a Ucrania.Fuente: Ministerio de EconomíaFuente: Ministerio de Economía

De acuerdo al documento, “la guerra en Ucrania provocó cambios importantes en la escena económica mundial, lo que generó una incidencia negativa de USD 4.940 millones en la balanza comercial atribuido a un shock generalizado en los precios internacionales del sector agropecuario (soja 9,4%, trigo 33,7% y maíz 17,8%) y en los precios de los combustibles (gas boliviano 114%, GNL 233% y Gasoil 85%)”, menciona.

Por otra parte, sostiene que “el valor de las importaciones de combustible aumentó a USD 5.756 millones cuando el valor proyectado antes de la guerra era de USD 1.999 millones, esto significó un aumento neto de USD 3.757 millones. En cuanto al complejo agroexportador, las exportaciones netas estuvieron USD 617 millones por encima de las proyectadas antes de la guerra. Finalmente, el costo de envío de las exportaciones sufrió un aumento de USD 1.800 millones con respecto a los pronósticos anteriores a la guerra. El impacto total del aumento de los precios internacionales por el conflicto en Ucrania se estimó en USD 4.940 millones”, afirma.

Sobre las importaciones de energía, el informe al que accedió Infobae asevera que “el aumento del precio de los principales productos básicos incrementó la necesidad de contar con divisas para importar combustibles, entre los que se incluyen los utilizados para el suministro de energía durante 2022″. “Para cuantificar el efecto de este aumento de precios, se realizó un ejercicio de simulación para estimar el valor de las importaciones durante 2022, con sujeción al supuesto de que los precios serían los mismos que durante el año anterior”, continuó luego.Fuente: Ministerio de EconomíaFuente: Ministerio de Economía

“Si suponemos que los precios se mantienen en el promedio mensual de 2021, las importaciones de combustibles alcanzarían los USD 9.033 millones. En cambio, con el correspondiente aumento de precios para 2022, se proyecta que las importaciones de combustibles alcancen los USD 13.279 millones. El diferencial de USD 4.246 millones implica un efecto negativo muy importante en la balanza comercial argentina, que aumenta la necesidad de contar con divisas para importar”, estimó el reporte presentado ante el FMI.

En paralelo, Massa cree que hubo un impacto fiscal como consecuencia de la guerra en Ucrania, que estuvo relacionado a un incremento forzado en la cuenta de subsidios, lo que complicó el panorama de recorte del déficit primario. “El shock en el precio de los combustibles generó un aumento en los subsidios energéticos entregados por el Gobierno Nacional durante 2022. Según los pronósticos, se espera que los subsidios asciendan a $1.799.286 millones este año”.

Al realizar un ejercicio similar al anterior, es decir calcular cómo hubiese terminado la cuenta de subvenciones en caso de que no hubiese existido el incremento de precios por el conflicto bélico, Economía concluyó que le representó $587.000 millones adicionales.

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