El debate presidencial que fue el «zamba de una sola nota» y sacó pocas sonrisas

INTERNACIONALES

El último debate presidencial, previo al balotaje del domingo ambos candidatos se acusaron una y otra vez de “mentiroso” y de “no responder”, sin momentos para risas.

El último debate presidencial, previo al balotaje del domingo en Brasil, tuvo un clima de “zamba de una sola nota”, un espiral en el que los dos candidatos, el presidente Jair Bolsonaro y el exmandatario Luiz Inacio Lula da Silva, más que intercambiar propuestas, se acusaron una y otra vez de “mentiroso” y de “no responder”, sin momentos para risas.

Los estudios del multimedio O Globo en Jacarepaguá, un suburbio del oeste de Río de Janeiro, fueron el escenario de un debate televisivo trunco.

Fue la última ocasión en la que los candidatos se vieron la cara antes de la que será la novena elección directa a presidente de Brasil desde la recuperación democrática en 1985, encuentro en el que ambos se repitieron una y otra vez la palabra “mentiroso” frente a cada intervención de su oponente.

El dos veces presidente contestó con sorna en cada intervencióntrató a Bolsonaro de estar “descompensado”, dijo que era “un zamba de una sola nota” porque no paraba de repetir el mismo argumento, le ofreció tiempo “para que hable con su equipo a ver si se le ocurre otra cosa” en lugar de “sandeces”, y hasta se dirigió a los cielos cuando pidió “Padre, perdona a los ignorantes”.

Bolsonaro, a diferencia del debate anterior, recurrió menos al papel en mano, aunque leyó parte de sus intervenciones, sobre todo cuando tuvo que mencionar datos concretos.

“Pare de mentir”, fue la muletilla que el presidente gritó varias veces.

El exlíder sindical pidió perdón mirando a cámara en distintas oportunidades porque entendía que los electores esperaban «otra cosa» del debate.

El momento en el que se lo notó más desorientado al candidato del Partido Liberal fue cuando Lula le preguntó por qué compró Viagra (medicamento utilizado para el tratamiento de la disfunción sexual masculina) para las fuerzas armadas en medio de la pandemia de Covid-19 y el mandatario tomó la palabra, improvisando a susurros un argumento: “El Viagra se usa para varios tratamientos…”, dijo desvaneciendo la voz. «Para la próstata», agregó.

Lula salió detrás del atril: “Me voy a acercar para escuchar tu argumento”, indicó mientras miraba a Bolsonaro por encima de los anteojos, inclinando el mentón hacia el pecho.

“Ya expliqué, ya expliqué”, repitió tímidamente el militar y despertó las risas entre el público acompañante y entre los periodistas.

Fue el único momento en que se escucharon carcajadas entre los asistentes que se mantuvieron estoicos aún cuando Bolsonaro agradeció la aparición del coronavirus.

Cómo se vivió el debate afuera de la emisota

En la entrada a la emisora, cerca de 60 personas se reunieron bajo la lluvia para alentar a los candidatos antes de ingresar.

Télam pudo ver en el lugar que al candidato del PL lo esperaban menos de diez mujeres vestidas con la camiseta de la selección de fútbol y con una bandera de Brasil, dos símbolos que el excapitán del ejército logró, en parte, capitalizar como propios.

Foto Julin lvarez
Foto: Julián Álvarez.

“No queremos más ladrón, de buenito (Lula) no tiene nada. En cambio, Bolsonaro preserva la familia y tiene a Dios en el corazón. Él y su mujer son personas simples, y hasta va a la cocina y hace café”, dijo Claudia Nunes, una mujer de 56 años.

Fernanda Campos, de 50, aseguró que con el actual Gobierno “la economía mejoró y va a seguir mejorando” a lo que Gloria (no quiso dar su apellido), de 47, agregó que “solamente con dejar de robar, ya es mucha cosa”.

El resto de los presentes, estaban en la vereda de enfrente y la mayoría vestidos de rojo, con remeras con la cara del expresidente y el símbolo del Movimiento Sin Tierra (MST), uno de los principales brazos populares que apoyaron los Gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), agitando banderas rojas y carteles con la cara de Lula.

“Lula es la salvación del país. Su gobierno terminó con los pobres. Nosotros somos del MST de Piraí, en el sur de Río de Janeiro”, dijo a Télam Luis Gonzaga Plauska, de 66 años, que desde hace 20 “cuando Lula asumió” que se dedica a la pequeña agricultura.

Foto Julin lvarez
Foto: Julián Álvarez.

Relma Aparecida, de 48 años, aseguró que “para un Brasil mejor, es Lula, no hay otro”.

“Bolsonaro solo nos dio un “ferro” (plancha de ropa) para que nos “ferremos” (insulto)”, dijo la productora de hortalizas, legumbres y frutas mientras agitaba una bandera brasileña.

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