Estudiantes al frente de una celebración familiar que no pierde vigencia

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La fiesta de los estudiantes tuvo una nueva noche de calle y los chicos que no pudieron desfilar el sábado a raíz de la tormenta, sacaron a relucir la energía que los caracteriza. Hoy, desde las 18, la Costanera capitalina vuelve a ser tomada por los entusiastas adolescentes

El traqueteo de las ruedas sobre las veredas anuncia la llegada de las chanchas a la Costanera. Los preparativos incluyen arreglos en los instrumentos y vestimenta, maquillaje, brillos, plumas y más, todo a punto. Así, en karting o marchando a pie y trote, la bajada del cerro Pelón se convirtió en una catarata de jóvenes que descendían con potencia para concentrar a la vera del río y poder anticiparse al desfile que tanto esperaban.

La Estudiantina está de vuelta. Tras un sábado con sabor a poco que debió suspenderse con una tormenta en puerta, ayer los tambores pidieron revancha en una jornada de a ratos nublada.

Madres, padres, asesores, hermanos, directivos incluso fueron los adultos que siguieron de cerca cada paso de los chicos para asistirlos en todo lo que necesitaran y brindarles un merecido apoyo.

Es que, tal como reconocen los estudiantes, la fiesta revoluciona todo el hogar.

“Por suerte muchos padres quisieron ayudar y estuvieron desde el comienzo”, entendió Tomás Vidal, uno de los directores del Jesús Niño.

De cerca, su compañero Matías Fernández alegó que a pesar de ser su primera Estudiantina competitiva -el año pasado hubo desfile acotado-, desde pequeño vive la fiesta de la mano de hermanas y de su papá, que fue clave partícipe.

Bordados, maquillaje, acarreo de agua y alimentos energizantes son algunas de las tareas esenciales en las que participan distintos integrantes de las familias.

“Hace cinco años que ando atrás de mis hijos y me encanta la Estudiantina, aunque yo nunca participé”, contó Mónica Chaiskoski, mamá Gianluca, hoy marcador de tona del Bachiller Humanista.

A su lado, María Cecilia Grabre se declaró una entusiasta de siempre de la icónica fiesta posadeña y fue parte de la primera camada del Humanista que participó. Como este es el primer año de su niño Franco, decidió sumarse nuevamente. “Llega la época de la Estudiantina y es todo. El colegio se transforma por completo, se reparten flores, se hacen eventos, todo cambia y los chicos tienen actividad constante”, reconoció mientras con sus pares destacaron el acompañamiento cercano del director que abre la escuela como espacio de encuentros y ensayos de los chicos.

En la misma línea, María Eugenia Esquivel Ripoll, mamá de Jerónimo, destacó el sentido de pertenencia que les brinda esta experiencia.

Entre las bondades del espacio ganado para los alumnos de todos los tiempos, las mamás ponderaron que se generan nuevos lazos, aprenden a trabajar en equipo, tomar decisiones y a cuidarse entre ellos.

Por su lado, estrenándose a la par de su hijo Lautaro, a quien maquillaba atentamente, Romina Gauna manifestó que es ‘‘una emoción y una experiencia nueva’’ esta de acompañarlo en la Estudiantina. Es que Lautaro es uno de los directores de banda de la Comercio 8, uno de los colegios que se sumaron este año a la fiesta. En este caso, para los ‘comerciales’ es una vuelta a ser partícipes ya que la escuela supo desfilar en la Estudiantina pero desde hace 20 años no lo hacía.

Con ánimos de no quedarse afuera, alumnos y asesores estudiaron reglamentos, ajustaron planillas y ni bien confirmado su ingreso, pusieron todo el empeño en destacarse en ritmos y baile para dejar también su huella.

‘‘Es una linda experiencia y como es el primer año los chicos están nerviosos, pero queremos disfrutar la fiesta’’, postuló Alexis Enciso, otro de los directores de la banda que reúne a más de 90 alumnos.

En el cuerpo de baile, Dalma que cedió su lugar de directora para ser porta estandarte de la insignia de la Comercio 8, remarcó el ímpetu del asesor Fabián para mover todos los trámites necesarios y entrar a la Estudiantina.

A tono con ambientarse a semanas de ensayo y todo un ritmo nuevo de trabajo entre pares, la joven ponderó que la temática elegida, Hermandad oscura, va más allá de lo simbólico y buscar remarcar el valor de la familia. ‘‘En un momento nuestra canción dice, ‘nunca deshonrarás a tus hermanos’, entonces creo que es un mensaje muy familiar’’, detalló Dalma como una de las 32 chicas que integran el cuerpo de baile de la Comercio.

Entendiendo que dieron un gran paso, confesó que ‘‘para nosotros es todo nuevo y es muy emocionante, aunque los nervios nos jueguen en contra, nuestra idea es pasarla lindo’’, cerró.

El resultado de todo un año
Además, si bien el evento florece con la llegada de la primavera, es una dedicación de todo el año que se sostiene entre alumnos, familias y directivos para sacar la fiesta adelante y dar el mejor show.

En ese sentido, Jeremías Rotela, del Jesús Niño, plasmó que los encuentros entre directores del Jesús Niño arrancaron en mayo y desde julio tienen ensayos generales con todos los alumnos.

En cuanto a la temática que representan, La Reina Roja, resaltó que ‘‘se eligió a través de una votación entre todos los chicos del colegio, entre directores asesores y demás’’, a diferencia de otras escuelas donde esta responsabilidad recabe solamente en los directores.

Con espaldares importantes, brillos en todo el cuerpo, máscaras, sombreros, trajes especiales, cánticos alusivos, los estudiantes volvieron a tomar las calles y marcar el ritmo a puro bombo. Y aunque las nubes amenazantes son sus fieles compañeras, esta vez, el tiempo parece haberles dado una tregua.

La agenda continúa hoy con otra noche de desfiles en el cuarto tramo de la costa posadeña, como ayer desde las 18 hasta las 4 de la madrugada. El orden de salida se invierte y mientras esta madrugada la Epet 1 era la encargada de cerrar tras el Instituto Virgen de Itatí y el Pedro Goyena, hoy serán quienes abran la jornada. Santa Catalina, Roque González y Bachillerato Humanista, que dieron el puntapié ayer, en tanto, serán quienes cierren hoy.

Luego, la semana que viene ya se augura la exposición de carrozas y la noche del show del scolas en el anfiteatro Manuel Antonio Ramírez, como algunas perlitas para coronar la septuagenaria fiesta estudiantil que siempre se renueva.


El Jesús Niño desfiló ni bien se hacía de noche. Foto: Matías Peralta

El Janssen sumó otros instrumentos a la banda. Foto: Sebastián Velozo

El Jesús de Nazareth, uno de los colegios que se sumó en el 2022. Foto: Matías Peralta

El colegio Jesús de Nazareth es la primera vez que participa de la Estudiantina. Foto: Matías Peralta

Los estudiantes mostraron toda su alegría por volver a tocar. Foto: Natalia Guerrero

La Comercio 18 llenó de banderas la calle. Foto: Matías Peralta

El Humanista llevó la magia de Coraline a la calle. Foto: Natalia Guerrero

El Bachillerato Humanista resaltó el acompañamiento de directivos. Foto: Sebastián Velozo

La Comercio 8 volvió después de 20 años. Foto: Sebastián Velozo

Los chicos de la Comercio 8 se estrenaron este año en la fiesta. Foto: Sebastián Velozo

El Jesús Niño presentó La Reina Roja. Foto: Matías Peralta

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