Juicio por la muerte de Alberto Galeano: “En el último zigzag él sale despedido hacía mí”, dijo el chofer

POLICIALES

Matías Zielinski (23) fue apuntado ayer por varios testigos por un imprudente manejo. El chofer del ómnibus implicado en el hecho fue un aporte clave en el inicio del debate oral

A más de tres años del trágico siniestro vial que lo tuvo como chofer del interno 60 de la línea 126, Carlos Branchesi pasa en la actualidad 18 veces al día por el lugar del encontronazo, ya que continúa trabajando como colectivero. Ayer, su aporte fue uno de los más esperados por las partes en el tribunal y durante varios minutos quiso explicar cómo ese domingo 24 de febrero de 2019 intentó hacer todo lo posible para evitar la colisión con el Corolla.

De todas formas reconoció que la repentina acción del conductor del vehículo menor le dejó muy poco margen de maniobra. 

El trabajador del volante relató que ese día, tras tomar la avenida Quaranta desde la ex ruta provincial 213, se dirigía hacía la terminal de transferencia con aproximadamente diez pasajeros. Recordó que estaba a dos minutos de llegar a horario a la estación y que una última parada ubicada frente al galpón de la empresa Río Uruguay lo retrasaba de su cabecera.

”Nosotros, los conductores profesionales, tenemos la costumbre de ver hacia adelante unos 400 metros antes de parar. A metros de llegar a la parada (frente a Río Uruguay) yo observo que venía un auto zigzagueando, esquivando autos. Era un domingo y la avenida estaba cargada. A las 11.52 tenía que llegar. Me quedaba un viaje más para hacer el cambio de turno”, inició su relato Branchesi.

 “Lo que menos imaginé era que iba a venir contra mi mano. En el último zigzag él sale despedido hacia mí, yo calculo por el exceso de velocidad. Cuando veo que viene hacia mí, instintivamente para que el auto no se meta completamente debajo mío, volanteo hacia la derecha, bien en la puerta del galpón de Río Uruguay. Él me choca y me agarra toda la parte izquierda y cuando termino de estacionar, veo por mi espejo al auto detenido”, comentó el trabajador del volante.

 También contó que luego del impacto, por pedido de un policía que realizaba adicionales en la zona, se quedó en su asiento por algunos minutos hasta que luego vio por el espejo al Corolla detenido y con importantes daños materiales. 

¿Cuándo no se respetan los límites de velocidad?, preguntó el abogado Halfonso al testigo, a lo que el chofer respondió: “No soy perito, pero aplico el sentido común y como él venía zigzagueando, él no venía a una velocidad normal. Por lo cargado de la avenida, no podía ir a más de 40”. 

 “Yo no sé qué quiso hacer. Cuando veo que sale despedido hacia a mí, ahí recién lo esquivo”, agregó Branchesi mientras señalaba al imputado, que en casi toda la declaración del testigo optó por mirar al suelo. 

 Casi desde la misma óptica que este último, pero apenas un par de metros hacia atrás dentro de la misma unidad y en distintos asientos, tres pasajeros también aportaron sus declaraciones en la jornada de ayer. Se trata de Analía Silva, su mamá Patricia Medina y Antonio Da Silva. 

 “Yo venía con mi bebé en brazos, le estaba sacando el abrigo cuando iba en el colectivo. Iba en el segundo asiento. Vi que pasó en rojo, se salió de la fila y se mandó nomás”, confió Silva ante el tribunal. A lo que su progenitora coincidió, aunque aclaró que no pudo ver mucho más porque estuvo más preocupado por su nieto, que en esa época llevaba apenas 14 días de vida. 

 La ronda de nueve testimoniales se cerró con el aporte del médico policial Luis Caballero y de la oficial de servicio de la Comisaría Decimoctava Griselda Florisbello.

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