Pericia de la SAIC a un celular podría esclarecer el homicidio de Da Rosa

POLICIALES

El autor del crimen del comerciante de Bernardo de Irigoyen sigue en el misterio. El teléfono móvil se mantiene como clave para avanzar el ataque modalidad sicariato ocurrido el viernes 23 de septiembre a menos de cien metros de la frontera con Brasil.

Mientras los investigadores policiales intentan obtener nuevas pistas que puedan develar la autoría directa o intelectual del homicidio de Sebastián Fernández Da Rosa, acribillado frente a uno de los depósitos de mercaderías que habría regenteado en esta localidad, un teléfono celular se convirtió en la posibilidad más firme de llegar al esclarecimiento de lo sucedido el viernes 23 de septiembre.

Se trata del smartphone de la víctima fatal que su esposa decidió entregar en persona a los peritos de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas (SAIC) dependiente del Superior Tribunal de Justicia.

La mujer como cadena de custodia del aparato fue quien acompañó a los efectivos de la Unidad Regional XII de Bernardo de Irigoyen hasta Posadas y concretó la entrega para que los sabuesos informáticos inicien el rastrillajes de mensajes sospechosos y puedan solicitar a la empresa prestadora del servicio de la línea de Fernández Da Rosa los rebotes de antena y encendidos últimos y previos al ataque.

A la par continúan los investigadores policiales detrás de puntas de ovillo que puedan ayudar a profundizar una pista.

Por lo pronto, y de acuerdo a las fuentes consultas, se pudo establecer que el sicario y la motocicleta utilizada (una Honda Twister 250 de color oscuro) no salieron de inmediato del país tras el crimen. Los últimos rastros de cámaras de seguridad no avistaron el vehículo durante los minutos posteriores al ataque.

Lo que no reviste controversia hasta el momento es que fueron siete disparos en el pecho y espalda y a corta distancia los que le propinó a Da Rosa un motociclista vestido de negro y sin sacarse el casco.

De acuerdo a un empleado de Fernández Da Rosa, testigo clave de lo sucedido, su patrón estaba apoyado mirando el celular en su camioneta Toyota Hilux, cuando irrumpió el sicario, extrajo un revólver y descargó los siete impactos a menos de cinco metros.

Se mantiene la sospecha de un revólver como arma utilizada, calibre 38, porque no se hallaron casquillos de bala en el lugar y el testigo habría descripto que vio un arma con tambor como la homicida. Interviene en la causa, el juez de San Pedro, Ariel Belda Palomar.

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