Brasil se prepara para elegir presidente y Argentina espera atenta para donde va su socio

INTERNACIONALES

Este domingo se desarrollará la primera vuelta electoral en el vecino país. Lula podría destronar a Bolsonaro, según algunas encuestas en primera vuelta. La expectativa desde la Argentina está puesta en lo que ambos proponen para las relaciones de comercio exterior.

El domingo próximo se realizará la primera vuelta electoral en la que se elegirá al presidente que comendará el Poder Ejecutivo de Brasil, desde el 1 de enero del 2023 al 31 de diciembre de 2027. La elección es la más polarizada de la que se tenga memoria, y a 3 días de su realización está abierta la posibilidad de una resolución en primera vuelta. Para que el domingo haya un presidente electo en Brasil, uno de los candidatos deberá conseguir el 50% + 1 de los votos válidos, es decir dejando fuera del conteo los nulos. En caso de que ningún candidato logre conseguir ese volumen de apoyos, entonces habrá segunda vuelta el 30 de octubre.

En Argentina se mirá con atención la elección brasilera, puesto que se trata del mayor socio comercial de nuestro país, y que lo que se pone en disputa en este octubre no es solo el nombre de un presidente o la manera de gestionar la política interna del vecino país. Sino que que se pone en juego el rol de Brasil en el comercio exterior, y esto porque los dos candidatos con más posibilidades, el ex presidente Ignacio Lula Da Silva y el actual presidente Jair Bolsonaro, tienen miradas muy diferentes sobre el rol comercial del país hacia afuera. Uno más regionalista, el otro con una mirada más hacia el norte y el oriente. 

En lo interno, quien se imponga en la elección deberá comandar los destinos de 212 millones de brasileros, que esperan por una baja en el desempleo, la inflación y mejoras en los sistemas de salud, según las encuestas de las últimas semanas. Encuestas que, además, plantean la posibilidad de que Lula se imponga en primera vuelta, consiguiendo los votos necesarios para impedir que el actual presidente Jair Bolsonaro sea reelecto. Esta noche, en la red de medios OGlobo se podrá ver el último de los debates presidenciales, en el que participarán siete de los candidatos a la presidencia.

Además de la presidencia, los brasileños elegirán 513 miembros de la Cámara de Diputados y 27 de los 81 senadores que tiene el vecino país. También se definirán las gobernaciones de los 26 estados y el distrito federal (Brasilia).

A tres días de la elección las encuestas muestran que la distancia entre Lula y Bolsonaro es irreversible, y puede rondar entre los 7 y los 10 puntos porcentuales. Pero lo más importante es lo que muestran en relación a un resultado en primera vuelta o la posibilidad de llegar a una segunda vuelta. Allí no hay unidad en las muestras, y todas muestran un resultado dentro de los márgenes de error. Un análisis general realizado por la consultora PollingData le asigna a Lula un 98% de probabilidades de vencer en primera vuelta, mientras que aseguran un triunfo de Lula en segunda vuelta, sin dudas. El resto de los aspirantes a la presidencia, están muy lejos de los dos primeros.

Las muestras de la empresa Ipec, contratada por el grupo Globo, claramente enfrentado con el gobierno de Jair Bolsonaro, proyectan a Lula con más del 50% de los votos válidos, otorgándole un triunfo en primera vuelta. En tanto de que DataFolha muestra en su último sondeo, publicado el jueves 22 de septiembre, adjudica a Lula una intención de voto del 47% frente al 33% que acumula el actual presidente.

En lo que las encuestadoras coinciden es que, en la segunda vuelta, en un mano a mano entre en Lula y Bolsonaro, el líder del Partido de los Trabajadores se impone con más del 51% de los votos en todo el país.

La mirada desde Argentina

En la Argentina se mira con atención lo que suceda este domingo, o el 30 de octubre si es que no hay resolución. Esto porque Brasil es el primer socio comercial de la Argentina, socio con el que en agosto se cumplieron 4 años de una balanza comercial que desfavorece a nuestro país. ¿Porqué? Porque la política exterior del actual gobierno del vecino país mira más hacia otros mercados que a los regionales. Una mirada muy distinta del comercio exterior a la que tuvo Lula en sus dos gobiernos entre 2003 y 2011.

Esa diferencia se ve también en las propuestas que ambos tienen para la elección que se resolverá en este octubre. Bolsonaro propone mantener una mirada apuntada al hemisferio norte y a Asia. Mientras que Lula vuelve a proponer que para que Brasil se potencia, necesita socios regionales fuertes.

Así Bolsonaro propone llevar a Brasil a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y en la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC), para desde allí “promover el desarrollo” y “mejorar las prácticas nacionales en el sector público y el proceso productivo”.

En tanto que las propuestas de Lula en este rubro tienen una mirada mucho más regional, proponiendo revisar el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, impulsado en su momento por Mauricio Macri desde la presidencia argentina. Además propone que Brasil recupere el protagonismo ampliando convenios comerciales y la participación en organismos multilaterales. Planea reconstruir la cooperación internacional sur-sur con América Latina y África, dándole un mayor impulso no solo a Brasil, sino a toda la región.

Así, desde Argentina se mirá con atención la elección. Desde todos los ámbitos políticos, pero sobre todo desde la Casa Rosada y el Ministerio de Economía. Sobrevuela en los pasillos de la política nacional oficialista la idea de que un triunfo de Lula, que lo llevaría a la presidencia desde el próximo 1 de enero, puede darle oxígeno internacional a la gestión del Frente de Todos.

Es que Lula asumiría el cargo el 1 de enero, y de allí en adelante, acuerdos comerciales de por medio, se podría buscar dar vuelta la balanza comercial en favor de Argentina, intentando que al país entren más dólares de los que salen, en los negocios con el mayor de los socios comerciales que tiene el país, y que según los últimos datos del Indec mueve un total de 1.198 millones de dólares mensuales, con un saldo a favor de Brasil de 252 millones de dólares.

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