“Por el clima, Misiones tiene polinización casi todo el año”

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Al tener la provincia un clima subtropical, una persona alérgica tiene episodios frecuentemente. Se deben a una reacción desmedida del sistema inmunológico

Estornudos, congestión nasal, picazón en garganta y nariz, tos seca, dificultad para respirar, lagrimeo y enrojecimiento de los ojos son los síntomas más frecuentes que sufren las personas alérgicas. Y si bien un alérgico tiene episodios leves o severos durante todo el año, hay ciertos períodos como los cambios de temperatura bruscos o los de estación, que propician los ataques.

“Misiones tiene un clima subtropical, quiere decir que tenemos polinización casi todo el año. El órgano que está en contacto con la naturaleza es la nariz y casi siempre uno tiene congestión, estornudos, picazón de nariz, de ojos o de paladar, muchos estornudos al levantarse. La vía aérea es un caño que comienza en la nariz y termina en los pulmones”, explicó Emilio Fretes, médico especialista en alergias.

Por ello, son constantes las consultas médicas a raíz de episodios de alergia que pueden desencadenarse por diversos motivos: ácaros del polvo, esporas de moho, polen, picaduras de insecto, pelos de animales, ciertos medicamentos y algunos alimentos.

El profesional agregó: “Puedo tener solamente síntomas nasales o puedo tener nasales y pulmonares. Tratando precozmente la rinitis alérgica, se evita que el paciente comience con crisis de asma, aunque puede tener ambas patologías”.

Una alergia es una reacción desproporcionada del sistema inmunológico a una sustancia que es inofensiva para la mayoría de la gente. En una persona alérgica, sin embargo, el sistema inmunológico trata a la sustancia (denominada alérgeno) como un invasor y reacciona de manera inapropiada, provocando síntomas que pueden ir de las molestias leves a problemas que pueden poner en peligro la vida de la persona. También tiene un gran factor hereditario y aunque tiene tratamiento, carece de cura.

En ese sentido, Fretes instó que tanto en niños como en adultos es recomendable siempre acudir en primer lugar al médico de cabecera y luego, en caso de ser necesario, al especialista en alergias para determinar a qué se es alérgico y un tratamiento específico.

“Al hacer un diagnóstico precoz el alergista da un tratamiento para disminuir los síntomas y hace una prueba cutánea en la que se ponen gotitas en el brazo y se raspa un poquito para que haga una reacción y distinguir a qué es alérgico el paciente”, sostuvo.

Y en esa misma línea, agregó: “Acá predomina el polen de pasto o de algún hongo. A raíz de ello, el alergista hace una vacuna específica sublingual o subcutánea inyectable para generar anticuerpos específicos para que el paciente, de a poquito, vaya mejorando; son tratamientos largos, de 2 a 5 años e inclusive más. Los inyectables son una vez por semana y después se pasa cada quince días hasta una vez por mes; la sublingual es tres veces por semana, que casi siempre uno deja para los más chiquitos para no pincharlos”.

Así, señaló que en la entrevista con el paciente se consulta sobre cómo es el ambiente en el que se desenvuelve: si hay humedad, si tiene alfombras, repisas con peluches o cosas que favorezcan la aparición de ácaros.

“Hay que ver también los años de antigüedad del colchón, que debe sacarse una vez por mes al sol ya que el 10% de su peso se convierte en ácaros. Puedo hacer el mejor tratamiento del mundo, pero si uno no hace un control en la habitación en la que duerme ocho horas diarias, no va a ser exitoso el proceso”, advirtió.

“Hay factores como el frío o el humo que irritan la vía aérea y gatillan la alergia, no es que uno sea alérgico a ello, sino al alérgeno que está en el ambiente. Lo más común son los ácaros, la Blomia tropicalis de nuestra zona, la caspa del gato produce mucha alergia, menos común es la del perro, muchos pólenes y hongos. El 60% o 70% de la gente tiene sensible la prueba de los ácaros”, aclaró.

Fretes además diferenció a la alergia del estado gripal, ya que el segundo por lo general está acompañado de fiebre, dolores articulares y musculares.

Así, remarcó la negativa ante la automedicación: “El dexalergin, por ejemplo, tiene corticoides y hay que ser muy mesurados en la toma. Y guarda con los antibióticos porque alteran la microbiota, que son todos los gérmenes y virus que tenemos en el intestino fundamentales para la vida humana. Está demostrado que después de tomar antibióticos tenemos que estar casi un año para que la microbiota vuelva a funcionar con normalidad. Hay que tener mucho cuidado con la toma de medicamentos y la automedicación”. 

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