Actividad: se conoce el dato de julio y comenzaría a observarse un freno en la economía

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Después de tres meses consecutivos en alza, esperan una contracción en la comparación mensual. De hecho, se pronostica una desaceleración en el nivel de la actividad para la última parte del año.

En el segundo trimestre del año, el PBI creció 1% en términos desestacionalizados en comparación con los primeros tres meses del año y registró un alza del 6,9% interanual. El primer semestre, así, acumuló un alza del 6,5% anual. Sin embargo, desde el inicio de la segunda mitad del año, comenzó a observarse un freno en ese crecimiento de la economía. Realidad que podría verse reflejada este lunes, cuando el Indec difunda su Estimador Mensual de Actividad Económica de julio.

Distintas consultoras estiman una contracción mensual de la economía en julio, desaceleración que continuaría a lo largo del segundo semestre. Las restricciones a las importaciones, la erosión del poder adquisitivo y una política económica más contractiva, son algunos de los factores que incidirán en este escenario.

“Luego de haber encadenado todo un trimestre de aumentos consecutivos, esperamos que la actividad refleje una contracción en julio (en torno a 1% mensual) a partir del alto grado de incertidumbre motivada por la renuncia de Martín Guzmán que disparó al alza la cotización de los dólares libres”, señalaron desde la consultora LCG.

La firma destacó, en ese sentido, que “distintos indicadores de avance fueron en esta línea: se observó una caída de la producción industrial del 1,2% mensual s.e., del 2,7% s.e. en el consumo minorista y del 6,1% en el consumo de energía eléctrica. En contraposición, la construcción marcó un aumento del 2,2% mensual s.e., pero no alcanzará a compensar los efectos negativos totales dado el peso relativo del sector en el total”.

Por su parte, desde el ITE (Instituto de Trabajo y Economía) de la Fundación Germán Abdala anticiparon en su Índice Mensual de Actividad (IMA), que se espera una contracción de 2,5% respecto a junio. “Si bien es prematuro pensar en un nuevo episodio recesivo, parece claro que la economía ingresó en una situación de estancamiento”, subrayaron desde la firma.

En la comparación interanual, en cambio, la economía “se incrementó un 3,7%”. “La dinámica del último mes refleja una tendencia dispar en los componentes del IMA. Mientras despachos de cemento, préstamos comerciales, consumo de gasoil, la recaudación de la seguridad social, las cantidades importadas y el índice de producción industrial de FIEL mantienen crecimientos anuales, la demanda de energía eléctrica, las cantidades exportadas y las ventas minoristas entran en terreno negativo. Esta última señal resulta una alerta temprana de una clara desaceleración de la economía a partir de julio”, agregaron desde ITE.

Por su parte, en el informe mensual que elabora la consultora Orlando Ferreres, se destacó que “la actividad económica detuvo su crecimiento en los últimos meses, y muestra claras señales de estancamiento”. “Así, el registro de julio de una merma en la serie desestacionalizada de 0,3% mensual deja al índice 1% por debajo del nivel exhibido al cierre del año pasado. Entre los pocos sectores que impulsan el crecimiento cabe destacar a la construcción, con una expansión para julio de 10,6%, y a las actividades extractivas, que subieron 10,2%”, subrayaron.

“Para lo que resta del año, si bien los riesgos a un mayor declive macroeconómico siguen altos, la volatilidad se redujo. De todas maneras, no hay lugar para esperar una mejora de los indicadores y el mismo proceso de ajuste restringirá al desarrollo de la actividad”, agregaron desde Ferreres.

Segundo semestre

Justamente, al analizar lo que se puede esperar para la segunda parte del año, desde LCG analizaron en su informe semanal: “Proyectamos una desaceleración del nivel de actividad, considerante con un crecimiento en torno al 3,5% promedio en 2022, similar al arrastre estadístico que dejó el 2021”.

Esto se explica en una desaceleración del consumo por la erosión de los salarios reales producto de la elevada inflación, y caída en el gasto del gobierno para poder cumplir las metas de déficit fiscal. Difícilmente la inversión pueda seguir traccionando al ritmo que lo hizo hasta ahora, en medio de un escenario para incierto en términos políticos y con mayores restricciones (importaciones) y desequilibrio de precios relativos”.

Por su parte, el economista de Equilibra Lorenzo Sigaut Gravina señaló a Ámbito: “Problemas de abastecimiento de importaciones, poder adquisitivo de salarios que no alcanza a la inflación y una política económica más contractiva, con mayor ajuste fiscal y tasas de interés que están cada vez más cerca de la inflación, hace que lo que esperemos en el segundo semestre es una actividad que en el margen cae. De todas maneras, el año va a terminar con un crecimiento significativo, apenas por debajo del 4% que espera el Gobierno según informó en el Presupuesto”.

Al respecto, el secretario de Industria y Desarrollo Productivo, José Ignacio de Mendiguren, señaló que el Gobierno está ocupado en “conseguir los dólares que el país necesita para seguir creciendo con medidas concretas, que den alivio fiscal a los sectores que generen dólares adicionales a los que venían generando”, como la industria automotriz, el sector petrolero y la cadena agroalimentaria, entre otros.

El objetivo es sostener el nivel de actividad y por eso estamos ocupados buscando los dólares que necesita el sistema productivo para seguir creciendo. Este año apuntamos a superar los u$s90.000 millones de exportaciones y tener una balanza comercial favorable de entre u$s12.000 y u$s13.000 millones”, destacó el funcionario en declaraciones radiales.

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