“Pedían plata y decían ‘te vamos a llenar de plomo’, creí que me mataban”

GENERAL

El 16 de julio, tres encapuchados irrumpieron en su casa y lo sometieron a una brutal paliza. Ayer contó detalles del caso y precisó que le robaron 400 mil pesos que ahorró por años

Hace once días, don Luis Jorge Skrabiuk (84) fue víctima de un violento asalto en su chacra y todavía arrastra las secuelas de un hecho que sigue impune, ya que la investigación no arrojó sospechosos, al tiempo que el jubilado evidencia rastros de la brutal agresión que sufrió.

Aunque en un primer momento la Policía informó que el octogenario denunció el robo de 200 mil pesos, en diálogo, él mismo aclaró ayer que en realidad le sustrajeron casi 400 mil pesos que ahorró durante años.

Además, ese día había cobrado su jubilación.

Los malvivientes escaparon del lugar en la Peugeot Partner de la víctima, y si bien el rodado fue hallado días después, hasta el momento las autoridades no lo reintegraron al propietario.

Todavía dolorido por los cortes, golpes y excoriaciones que padeció el pasado viernes 16 de julio, se mostró tan afectado por la brutal golpiza como por el perjuicio económico que le ocasionó el robo, al tiempo que aseguró que habría identificado al menos a uno de los autores del hecho.

Skrabiuk reside solo en una chacra situada en jurisdicción de la localidad de Guaraní, justo en el límite con Oberá.

Por ello, luego del asalto pidió auxilio en un depósito ubicado sobre avenida Pincen, en Oberá.

“Era eso de las seis y media de la tarde, estaba adentro de casa y la puerta todavía estaba abierta. En eso siento que entran y ahí nomás me dieron piñas y patadas, me tumbaron en la cama y me ataron las manos atrás. Me pegaron con la culata del revólver, me abrieron las cejas y sangré mucho. Pedían plata y decían ‘te vamos a llenar de plomo’, creí que me mataban”, reconoció.

Mencionó que observó a tres encapuchados vestidos con ropas oscuras, quienes golpearon con palos a los perros que avanzaron para proteger al dueño de casa.

Pidió auxilio
Fueron minutos de terror para don Skrabiuk, hasta que los ladrones hallaron sus ahorros, tomaron la llave de la Partner y escaparon del lugar dejando atado al jubilado.

Al respecto, comentó que tardó varias horas en desatarse y aclaró que esa noche se quedó encerrado, ya que tenía mucho miedo y estaba muy mareado por los golpes.

Recién cuando amaneció caminó alrededor de 800 metros hasta la distribuidora de gaseosas donde pidió auxilio.

“De ahí me llevaron a la comisaría de Guaraní y después al hospital. En la guardia me hicieron varios puntos por los cortes en las cejas, me pusieron suero y me dieron remedios. Estuve unas horas y me dieron el alta. Volví a mi casa y desde ahí no pude salir más porque no tengo vehículo”, mencionó.

Con relación al rodado, el mismo fue hallado tres días después del hecho, luego que un joven de 20 años se presentó en la Seccional Cuarta de Oberá y manifestó que en horas de la siesta un hombre se presentó en el lavadero donde trabaja y dejó una Partner para lavar, pero transcurrieron varias horas y no regresó por ella, ante lo cual decidió avisar a las autoridades.

Fue así que los uniformados acudieron al lugar y constataron que se trataba del utilitario denunciado como robado por el octogenario.

Skrabiuk mencionó que a principios de la semana pasada una comisión de la comisaría de Guaraní se presentó en su casa para notificarle del hallazgo de la Partner.

“Me dijeron que apareció y pregunté cuándo me iban a devolver, pero me respondieron que tengo que poner un abogado para recuperar mi vehículo porque eso depende del Juzgado. La verdad no entiendo mucho, pero me parece injusto que tenga que gastar lo que no tengo para que me entreguen algo que me robaron”, opinó.

“Yo sé quién me robó”

Don Luis Jorge Skrabiuk vivió toda la vida en la chacra que habita, nunca se casó ni tuvo hijos. Vive solo y su única compañía son sus perros, alrededor de una decena, mientras que un joven conocido de la zona suele hacer algunos de los mandados que requiere.

No cuenta con teléfono de línea fija ni celular, por lo que ahora, al no tener su vehículo quedó literalmente aislado, lamentó.

Su chacra queda a unos cinco kilómetros del casco urbano de Guaraní y a unos tres de Oberá, distancias que no puede recorrer a pie en su condición actual.

Comentó que desde que lo asaltaron, sólo en una ocasión la Policía se acercó a su domicilio para comentarle sobre la marcha del caso, al tiempo que en los últimos días recordó un dato que podría ser importante para la investigación. “Yo sé quién me robó”, aseguró en diálogo, y agregó: “Primero por los golpes estaba mareado y confundido, pero cuando pasaron unos días me acordé de que ese viernes que me robaron yo volví a mi casa a eso de las seis de la tarde y cerca de la entrada le vi a uno que conozco. Le conocí por la moto. Se ve que estaba mangueando. Eso todavía no le pude contar a la Policía porque no pude salir de acá”. Además, mencionó que el día del hecho había cobrado su jubilación, dato que podría implicar la intervención de un entregador que conocía los movimientos de la víctima.

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