San Javier: “Me empezó a pegar sin decirme nada, me dio varias piñas sin lástima”

GENERAL

Una joven de 21 años fue brutalmente atacada cuando volvía a su casa del boliche. El delincuente le robó el celular y salió corriendo. Vecinos lo atraparon y está preso

El agresor la siguió por varias cuadras y esperó el momento y el lugar justo para actuar. En una calle sin luz, frente a un baldío abordó a su víctima. “Corrió y me saltó por la espalda, cuando me quise defender me empezó a dar piñas en el ojo. Me golpeaban sin parar encima, fue muy violento”.

Quien habla es Ludmila Schulz (21), una vecina del barrio San Juan, de San Javier, y madre de una niña de un año y medio que el último sábado salió a bailar. Pero lo que debía ser una noche de diversión terminó de la peor de las maneras porque cuando volvía a su casa fue abordada por un desconocido, quien tras los golpes le robó el celular.

Por fortuna, pudo defenderse de la brutal paliza y los vecinos del lugar escucharon los gritos de socorro y salieron a asistirla. Dos de ellos siguieron al delincuente, lo detuvieron y retuvieron hasta que llegaron los efectivos de la comisaría local. Así pudo recuperar el aparato.

El detenido fue identificado como David Miguel B. (18), con domicilio en Dos Arroyos, quien también había estado en el local bailable esa noche, aunque la víctima asegura que nunca lo vio en su vida. El joven permanece alojado en la comisaría de la localidad a disposición del Juzgado de Instrucción Cinco de Leandro N. Alem.

En su casa, con una venda que cubre un ojo totalmente negro por los golpes, la joven atendió ayer contó lo sucedido. Antes lo había hecho en las redes sociales “para que se vea lo que pasamos las chicas. San Javier era un pueblo tan tranquilo, siempre escuchabas y veías que pasaba en otro lado, pero acá no”, alertó.

Los hechos ocurrieron poco después de la 6 de la mañana de ayer, a pocas cuadras de la comisaría local. Ludmila se dirigía a su casa sola, luego de abandonar la idea de un “after” con sus amigas. No era la primera vez que lo hacía y para nada temía que algo le pudiera pasar. Incluso pasó por la casa de su tío, que se aprontaba para ir a trabajar, y lo saludó. No creyó necesario pedirle que lo lleve.

En pleno centro de la localidad, a una cuadra de la Municipalidad, Ludmila se dio cuenta de que “el chico venía detrás mío. Pensé que era un chico del barrio y cuando bajé por un camino de tierra me di cuenta de que me estaba siguiendo”, amplió la entrevistada.

Y detalló: “Entonces prendí la linterna de mi celular y noté que empezó a correrme detrás. Pensé que era un amigo del barrio, pero después me di cuenta que no por el abrigo que tenía”.

“Corrió y me saltó por la espalda, cuando me quise defender me empezó a dar piñas en el ojo. Me golpeaba sin parar encima, fue muy violento, de una nomás. Lo único que me quedó fue morderle el dedo y estirar la campera. Sé que le rompí todo el abrigo que tenía”, puntualizó.

Ludmila insistió: “Me empezó a pegar sin decirme nada, me dio varias piñas sin lástima. Me quitó el celular y salió corriendo, entonces tuve que correr detrás de él y empecé a gritar, por eso escucharon unos vecinos del barrio”. Fueron dos vecinos quienes siguieron al agresor y lo interceptaron.

El acusado fue atacado por quienes intervinieron y, según le dijeron luego a la joven, pedía que no lo castiguen, que había actuado así porque estaba ebrio. La Policía llegó rápido y lo detuvo.

“No sé cómo escucharon porque todos estaban durmiendo, pero gracias a Dios le corrieron en la moto, le pudieron agarrar y recuperar mi teléfono. Yo tenía miedo de que se llevara mi celular, pero después me dije: ‘¿Qué tal si tenía un objeto cortante, me lastimaba y me dejaba tirada? Me cayó la ficha’, reflexionó.

Ludmila fue llevada al hospital local, donde la asistieron. También radicó la denuncia en la comisaría local, donde se cruzó con su agresor y “le dije las cosas”.

Su madre Olga (68) se mostró muy conmocionada por lo sucedido y se permitió dudar de que se haya tratado solamente de un robo, debido a las circunstancias del hecho y a que el joven tenía un celular. A ella la llamaron a la madrugada y le dijeron “venga que su hija está muy lastimada”, lo que la preocupó sobremanera.

Pensó y piensa que pudo haber sido mucho peor. “Algo está mal ahí, porque si él le quería sacar el celular iba a llegar derecho al celular. ¿Por qué le pegó tanto? Ella está lastimada por todos lados. ¿Por qué no le manoteó y salió corriendo nomás?”, se preguntó. “Cómo que llegó y empezó a golpearme nomás, como si estuviera más preocupado en pegarme que en el celular”, concluyó Ludmila.

Un sangriento ataque en San Vicente

En San Vicente una mujer de 32 años terminó con un grave corte en la cabeza luego de ser atacada por la espalda con un vaso con vidrio. Perdió mucha sangre y tuvo que ser trasladada al hospital por sus familiares.

Los hechos ocurrieron en la madrugada de ayer, a la salida de un local bailable sobre la avenida Libertador. Quien la golpeó fue otra mujer, que no fue identificada hasta el momento, aunque el hecho quedó registrado en un video.

Los médicos que atendieron a la mujer constataron que presentaba “un corte en la región craneal con un objeto cortante”, lo que demandará unos diez días de curación.

El medio San Vicente Informa consignó que no hubo una denuncia al respecto, pero que la Policía local actúa de oficio para esclarecer lo sucedido.

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