Madereros piden más energía y menos retenciones para crecer

GENERAL

Apuntaron que el problema eléctrico en Misiones y Corrientes es una urgencia a resolver. Añadieron escasez de combustible y costos de transporte. Kulfas tomó nota

Las fortalezas y las debilidades de la forestoindustria de Misiones quedaron expuestas ayer en un congreso maderero que reunió a economistas, empresarios, funcionarios nacionales y provinciales para abordar la situación de este sector, que representa la columna vertebral de la producción de la tierra colorada.
En esa oportunidad, el sector que nuclea a los aserraderos, a las fábricas de muebles, a las carpinterías y a toda la actividad misionera que trabaja con el insumo madera pidió que el gobierno nacional tenga en cuenta la realidad productiva de la provincia, en la que -por ejemplo- muchos emprendimientos no pueden acceder a los beneficios nacionales porque no califican con los requisitos que se planifican desde Buenos Aires.
En materia de fortalezas, sobresalió el clima que logra que en Misiones un pino pueda crecer en 12 años, mientras en otras latitudes del mundo ese mismo árbol tarda el triple de tiempo en hacerlo. También la existencia de una tierra sana apta para el desarrollo forestal y de inversiones.
Pero no todo es color de rosas y también hay un conjunto de debilidades que no permiten que esta actividad despegue con todo el potencial que podría. Y en este punto la cuestión de la falta de energía, que sufre no sólo este sector, sino toda la actividad productiva de Misiones, se impone como el primer problema a resolver. Sin gas natural, con un tendido eléctrico deficiente, con escaso desarrollo de otro tipo de energías como la solar o de biomasa, es difícil pensar en poner en marcha una industria.
En la lista de las debilidades también se suma el desfinanciamiento de la ley 25.080 que fue creada para promover el cultivo de bosques y que año a año está cada vez más flaca de recursos, la escasez de combustible, las retenciones a las exportaciones, las dificultades con la importación de insumos esenciales y la falta de una cultura social que ubique a la madera como tope de gama en materia de construcción de viviendas y de muebles
Todos esos pro y contras fueron analizados ayer en el congreso maderero, organizado por la Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines (Faima) que nuclea a todos los eslabones de la cadena maderera del país. Las actividades continuarán hoy. La idea es que todos los actores del sector privado que dan vida a la actividad puedan exponer ante las autoridades de los gobiernos nacionales y provinciales una especie de radiografía actualizada del sector.

Más energía y menos retenciones

En la apertura del evento que contó con la presencia del presidente de la Unión Industrial Argentina, Daniel Funes de Rioja, del ministro de Desarrollo Productivo, Matias Kulfas y del vicepresidente de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (Came) Fabián Castillo, el anfitrión, el misionero Román Queiroz desde la conducción de Faima fue el encargado de hacer una síntesis de lo bueno, lo malo, lo lindo y lo feo de la actividad.
“El año pasado el sector realizó exportaciones por 500 millones de dólares. Este año estamos notando una caída importante tanto en la demanda externa como también en el plano interno y frente a esta situación es necesario activar políticas públicas que acompañen la actividad”, explicó Queiroz.
Seguidamente explicó que “la falta de energía es un problema en todo el país, pero sobre todo en la región del Nordeste argentino, en especial en Misiones y Corrientes, es una urgencia a resolver con visión de futuro porque se trata de dar a las actividades de esa parte del país las condiciones mínimas para que puedan competir en el mercado. Sin energía. Con escasez de combustible. Con altos costos de transporte. Lejos de los mercados y del puerto. Es como todo muy cuesta arriba”, explicó Queiroz a El Territorio en uno de los momentos de recreo del congreso maderero.
“Necesitamos encarar varios desafíos como el fundamental de contar con energía para las industrias, eliminar las retenciones y discutir estas y otras cuestiones en el marco de la mesa forestal”, añadió Queiroz.

El compromiso de Kulfas

El ministro Kulfas fue el encargado de tomar nota de los reclamos del sector maderero y antes de retirarse del evento se comprometió a impulsar a partir de la semana próxima el mecanismo de la mesa forestal que consiste en reuniones regulares de toda esta cadena productiva con los funcionarios que tienen directa incidencia en la actividad.
“Nosotros sabemos que es una actividad económica prioritaria porque genera puestos de trabajo, moviliza las economías regionales, es absolutamente federal porque se desarrolla en casi todo el país. Así que no hay dudas de que es un sector estratégico para el desarrollo nacional. Por eso estoy en este lugar y por eso vamos a empezar a reunirnos más seguido con todos para encontrar soluciones para cada una de las dificultades”, explicó Kulfas.
“No nos preocupa la agenda de desafíos, lo vemos como la certeza de lo que puede darle esta cadena productiva a la Argentina”, afirmó Kulfas durante su exposición en el congreso maderero.
Respecto de las retenciones dijo que el gobierno lo tiene en estudio, pero también debe atender el frente fiscal en la toma de decisiones.

El encuentro se cierra este mediodía

El congreso maderero comenzó ayer y se extenderá hasta hoy al mediodía.
A medida que les toca el turno de tomar el micrófono, cada uno de los integrantes de la Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines (Faima) va contando la realidad de su sector y de su región.
Por eso la lista de tareas para el gobierno nacional tiene particularidades de cada región geográfica. De todos modos, hay cuestiones comunes que figuran en el reclamo de todas las agendas madereras y que son el pedido de del regreso de la mesa forestal que aglutina a todos los sectores de la cadena, provincias y al gobierno nacional.
También la necesidad de dotar de recursos a la aplicación de la Ley 25.080 que promueve el cultivo de bosques pero que actualmente está raquítica de presupuesto.
Para tener una idea del impacto negativo que causa esa falta de incentivo sumado a la baja en el consumo de madera tanto en el mercado interno como en el externo, el titular de Faima dijo que “actualmente se están plantando un 40% de los árboles que se forestaban hace 10 años en nuestro país”. Un panorama poco alentador que el sector quiere revertir lo antes posible.
Y el reclamo de eliminación de los derechos de exportación que pagan las ventas al extranjero también formó parte de esa lista. “Es necesario que el gobierno nacional entienda que la lógica no pasa por subir las retenciones porque así están asfixiando al sector forestal. El oxígeno vital va a llegar cuando los bosques vuelvan a revitalizarse y para eso es fundamental encender el motor de cada industria, de cada aserradero, de cada fábrica de muebles”, señaló un empresario misionero que ayer participó del congreso maderero. 

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