Colonos deciden vender sus chacras y haciendas ante la ola de delitos rurales

GENERAL

Pese a la puesta en marcha de la división policial específica, los productores afirman sentir miedo. Muchos cambian hábitos y se organizan por WhatsApp para cuidarse.

Los hechos ocurridos la última semana, donde una productora fue asaltada en su chacra de Picada Yapeyú, reavivó el debate por la inseguridad en las zonas rurales de Misiones. Desde hace varios meses, los colonos de distintos municipios vienen planteando de forma recurrente los delitos de los que son víctimas casi a diario: robo de yerba, de maquinaria y herramientas, abigeato, e incluso –como en el caso mencionado – asaltos a mano armada. En abril del año pasado se inauguró la primera división de Delitos Rurales de la Policía de Misiones en Colonia Guaraypo y luego, más dependencias. A pesar de ello, tanto los productores autoconvocados (que ya realizaron distintas reuniones por este tema) como las familias agrícolas en general afirman que se siguen sintiendo solos, la preocupación no cesa y hasta llegaron a poner en venta sus chacras ante el miedo de que algo más grave pueda sucederles.

“Los colonos no quieren salir de sus casas, porque les hacen inteligencia: ellos salen y seguro les entran a robar algo”, se indicó sobre la modalidad. Aunque el robo es el principal delito, también se vieron casos de daños solamente, sin ningún otro fin; es decir, por pura maldad.

Claudio Wolfer, productor yerbatero de Guaraní, fue uno de los colonos que ya sufrió diferentes perjuicios por parte de los delincuentes. En diálogo, expresó que “se trata de una preocupación muy grande, porque no podemos tener nada de plantación en ese terreno, los robos no nos dejan”.

“Si no te roban, te rompen todas las plantas, solamente para hacer daño”, manifestó asimismo. Y recalcó que en cierto momento, “hasta los tubos de un puente nos robaron”. Por ese motivo, afirmó que puso en venta la chacra y se trasladaron hasta el casco urbano de Oberá, ante el miedo de ser asaltados o poner en riesgo sus vidas en una zona alejada de la parte más poblada. Algo similar ocurre en San Pedro, donde ya hubo familias que decidieron vender la hacienda y dedicarse a otra actividad, derrotados por los cuatreros (ver En San Pedro…).

Miedo y cansancio

Por su parte, otro de los productores de la zona Centro, Cristian Klingbeil, expresó que “hay mucho miedo por las zonas rurales”. “Los productores están recorriendo un poco más las chacras, por unos días se tranquilizó un poco, pero estamos muy preocupados porque cuando hay una ola de robo salimos a reclamar, pasan unos días, parece que se tranquiliza y cuando nos relajamos un poco vuelve a ocurrir otra ola, es lo que viene pasando”, relató. Este es uno de los motivos por el cual los productores directamente prefieren no salir de sus casas. “Dejan de hacer cosas que habitualmente hacían, como ir a la iglesia o salir los fines de semana para no dejar la chacra sola”, atestó.

Además, planteó que no sólo roban yerba y animales, sino cualquier herramienta que se tenga en los galpones, ya sea para arreglar los vehículos como para la labor agrícola en sí. Al tiempo que destacó que hay bandas que se dedican a hacer inteligencia, entonces “saben bien a qué hora llegar, por dónde entrar, y lamentablemente las personas que nos tienen que brindar seguridad no hacen esa misma tarea de inteligencia para la prevención”.

Organizados

Por su parte, Sergio Delapierre, referente de los productores autoconvocados del norte de la provincia, expresó que están tramitando reuniones con los jefes de las unidades regionales de Eldorado y Montecarlo para realizar una evaluación del funcionamiento de los destacamentos rurales.

“Después de un tiempo de establecerse los destacamentos rurales creemos que es momento de hacer una evaluación sobre los recursos que cuentan, el funcionamiento de los mismos, y la efectividad de su trabajo”, expresó y añadió: “Por eso pedimos una reunión con los jefes de las unidades regionales”.

Los datos que poseen hasta ahora dan cuenta de una disminución de los delitos en las cercanías de los destacamentos, pero se siguen produciendo robos y hechos de abigeato en lugares más alejados. “En los últimos días productores se comunicaron conmigo informando que comenzaron, nuevamente, los robos de yerba. No puedo decir si son más, o menos porque no tengo las estadísticas, pero es un problema que persiste. Por otro lado en Montecarlo, el 22 de abril, se dio un hecho de abigeato donde mataron y descuartizaron tres animales, donde los ladrones entraron de noche aprovechando la lluvia. Por eso es que queremos reunirnos con los jefes, para ajustar algunas cosas que están sucediendo”, finalizó.

Un poco más al norte, también se suceden los delitos. Por lo que los productores decidieron organizarse para cuidarse entre todos. Julio Petterson, referente yerbatero, resaltó que “el hurto de yerba se ha tranquilizado, gracias a las autoridades policiales, el Inym y colaboración de los mismos productores en cuidarse. Pero no quiere decir que no hay robos. Los productores se organizaron por zonas con grupos de WhatsApp donde el comisario participa y cualquier movimiento raro o circulación de personas extrañas se avisa”.

Asimismo, contó que “algo que se comenzó a implementar son las cámaras de vigilancia en distintos puntos y con eso el productor está con los ojos puestos en su chacra estando en la casa”. “Las cámaras las manejamos desde nuestro celular, tiene parlante, micrófono, escuchamos y podemos hablar desde ahí. Con esa cámara ves 180°, manejás desde el celular la posición y le das zoom para acerca o alejar”, concluyó.


La Justicia también en la mira

La Justicia también recibió críticas sobre los delitos rurales, puesto que “es una puerta giratoria, porque son tomados como delitos menores. Si no muere o no violan a alguien no pasa nada. Hay muchas cosas que hay que cambiar para frenar el libertinaje que tienen los delincuentes”, dijo Cristian Klingbeil.

De la misma manera, el productor ganadero de Andresito Víctor Chamula manifestó que “la inseguridad la sufrimos siempre, abigeato, robos. Entran, roban, hacen desastre y nadie puede hacer nada”.

“Tenemos un grupo de productores que cuando pasa algo, salimos entre todos a ver qué podemos hacer, y en la mayoría de los casos hemos agarrado a los delincuentes y los hemos entregado pero los liberan”, apuntó.

“Los legisladores tienen que legislar para que los ladrones vayan presos”, cerró.

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