Belliboni acusó una “operación” pero hace ocho años vive de contratos del estado

GENERAL

El líder del Partido Obrero, responsable de los últimos acampes en 9 de Julio, acusó de «operar» en su contra, negando incluso datos de la propia ANSES. A ello debe sumársele otro tendal de polémicas, justificadas con documentación exclusiva.

El referente piquetero y dirigente del Partido Obrero, Eduardo Belliboni, recibió numerosas críticas en las últimas horas a partir de una publicación de REALPOLITIK, en donde se demostró con datos de la ANSES que a pesar de sus declamaciones sociales, cobra un jugoso salario de 125 mil pesos como asesor en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En la búsqueda de limpiar su imagen, Belliboni volvió a envolverse en el manto del sacrificio abnegado socialista asegurando que su salario es de menos de 70 mil pesos, que lo dona en su totalidad a las supuestas “luchas obreras” y a los comedores populares. Acompañó su declamación, además, con un recibo de sueldo.

Pero, una vez más, Belliboni demostró que aclarar, a veces, oscurece.

Belliboni mostró un recibo de sueldo del mes de octubre de 2021, por un total de 69.384 pesos. Sin embargo, no es este su último recibo de sueldo ni el de mayor cobro. Tal y como se demostró a través de constancias oficiales, el dirigente del Partido Obrero cobró en el mes de enero un total de 125.670 pesos. Ello obligó al líder piquetero a blanquear una situación a la que no hizo mención en la entrevista realizada por Facundo Pastor, Catalina de Elía y Javier Diaz, en Equipo de Noticias, donde se reconoció como un humilde e independiente electricista.

Por otro lado, el referente social y responsable del acampe masivo sobre la avenida 9 de Julio aseguró donar la totalidad de su salario a las heroicas “luchas obreras”, una suerte de anatema utilizado y reutilizado por los dirigentes de izquierda. Sin embargo, este hecho no fue registrado por la Unidad de Información Financiera, por lo que sus presuntas donaciones son más hipotéticas que reales. Como suele suceder con las conjeturadas donaciones de los políticos, sólo tenemos su palabra. 

Al mismo tiempo, las constancias muestran que Belliboni está dado de baja en AFIP desde noviembre del 2018, justamente por omitir el pago de aportes, por lo que está imposibilitado de facturar su pretendido trabajo como electricista. Si las actividades políticas que asegura realizar y los recorridos que afirma llevar adelante son ciertos, lo más probable es que no trabaje como electricista. Lo preocupante, sin embargo, es que si lo hace, sea en negro, incurriendo en un grave caso de evasión impositiva.

El dirigente del Partido Obrero aseguró en televisión nacional que no cobra ni cobró contratos y que nunca fue empleado del estado. La documentación a la que tuvo acceso demuestra lo contrario.

No sólo cobra desde abril de 2018 un contrato como asesor -que suele brindarse a “amistades” políticas que no suelen asistir al puesto de trabajo- en la Legislatura Porteña sino que, además, cobró otro contrato de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires entre los años 2014 y 2017. En aquel año dejó la Legislatura bonaerense para asumir una suplencia como diputado de la Nación del Frente de Izquierda y de los Trabajadores por la provincia de Buenos Aires.

Las pruebas documentales alejan a cada segundo la imagen abnegada que Belliboni pretende darle a sus seguidores del Partido Obrero. Lejos de la realidad de los militantes del PO, que hacen largas filas en comedores populares, el dirigente social presentó en su declaración jurada dos propiedades. Un departamento en Almirante Brown y otro en la soleada General Pueyrredón. No sólo ello, sino que el propio Belliboni admitió que lo compró con “ingresos propios”, una posibilidad que se encuentra en las antípodas de los pobres militantes que lleva a los acampes.

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