Comunidad sorda pide que se enseñe lengua de señas y haya más empatía

GENERAL

Frente a una sociedad que desconoce su lengua, se les presentan a diario muchos obstáculos. Sostienen que faltan intérpretes y luchan por garantizar sus derechos

“La discriminación la viví en primera persona y es muy fuerte. En la escuela me decían que no servía, que no iba a progresar y que tenía que ir a una escuela especial”, relató a El Territorio, Luis Carretero (39), a través de la intérprete de lengua de señas -y esposa-, Silvana Martínez (30). Luis nació en Jujuy, pero hace más de diez años que vive en Misiones y forma parte de la comunidad sorda de la provincia con la cual lleva la lucha por sus derechos y el pedido de una sociedad más inclusiva y empática, cuyo puente es la lengua de señas.

Los obstáculos para las personas sordas e hipoacúsicas se presentan a diario y dificultan su cotidianidad. Aseguran que hacen faltan intérpretes y personas conocedoras de esta lengua. Los aprendizajes escolares, hacer un trámite en cualquier oficina pública y hasta lo más simple como salir a comer o comprar ropa, por dar ejemplos, no son tarea sencilla para este grupo.

“La sociedad para nada es empática, necesitamos más eso. Sino, no estaríamos luchando año tras año por nuestros derechos, por más inclusión, por el reconocimiento de nuestra lengua. Represento a la comunidad sorda, esta es mi lucha. Seguiremos trabajando para que haya más inclusión”, expresó Lorena Rojas (37), presidenta de la Asociación de Sordos de Misiones.

Por su parte, Silvana Martínez que trabaja como intérprete de la Cámara de Diputados de la provincia, reflexionó: “Una de las grandes dificultades con las que se encuentran las personas sordas y los que tengan cualquier discapacidad es la poca empatía. Ellos lo viven cotidianamente y en todo momento porque cuando se levantan están en una familia que por lo general no maneja la lengua de señas. Están en un ámbito en el que las noticias no tienen intérprete, donde las informaciones son escritas y ellos tienen muy bajo el desarrollo en cuanto a lo académico, son muy pocos los que saben leer y escribir”.

En ese contexto, hace no mucho tiempo que las instituciones, hospitales y organismos del Estado están capacitando a su personal en lengua de señas argentina (LSA), sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. Son las propias personas sordas las que están capacitadas para enseñar a los oyentes (personas no sordas) su lengua. En esos talleres se valen de intérpretes que les hacen de nexo entre ellos y los aprendices.

En primera persona
Luis comenzó a perder la audición a los 5 años y pese a que sus padres lo llevaron a varios médicos, jamás encontraron la causa, ya que no tienen antecedentes familiares, aunque otras dos hermanas suyas -salvo otro varón-, también son sordas. Ya a los 14 años perdió por completo la capacidad de escuchar; pese a la insistencia de las maestras de que lo cambien de institución, pudo finalizar la primaria en una escuela común, la secundaria le fue más difícil y terminó abandonándola. Concluyó sus estudios obligatorios en una escuela nocturna.

Actualmente es técnico universitario de lengua de señas y es el encargado de capacitar y enseñar a personas no sordas esta lengua.

“A los 24 años recién descubrí que era una persona sorda, porque no me gustaba esa palabra. Fue cuando conocí a la comunidad, que me vi igual a ellos y acepté mi identidad”, reconoció.

Mientras que Lorena es hija de padres sordos y madre de tres niños también sordos. Es acompañante terapéutica, maestra integradora e instructora de lengua de señas.

Sostuvo que en su caso no sintió discriminación de parte de las personas oyentes, no obstante, remarcó: “Soy hija de padres sordos, ellos pasaron situaciones difíciles, pero me inculcaron la educación que ellos no pudieron tener, me enseñaron que podía hacer las dos cosas, aprender lengua de señas y hablar”.

Y continuó: “Me llevaron a todas las terapias posibles y que estaban a su alcance para que yo pudiera tener una vida preparada frente a la sociedad. Soy profesional gracias a ellos, a su lucha por darme una educación que ha costado mucho lograr pero que se puede. Es por eso, que mi lucha es para que haya más personas que sepan LSA, que acompañen, que hagan valer sus derechos, que haya más inclusión en todos los ámbitos”.

Puente entre sordos y oyentes

La función de Silvana Martínez, y de cualquier intérprete es “poder escuchar lo que dicen las personas oyentes y poder traspasarlo a lo que es la lengua de señas para que llegue ese mensaje a las personas sordas, lo mismo a la inversa. Nuestra función es ser puente entre dos personas que quieren comunicarse o entre dos comunidades distintas”.

Silvana aboga por una sociedad que incorpore la lengua de señas porque de esa manera se garantiza su derecho a la comunicación, de poder ser partícipe activo de una comunidad y, sobre todo, de expresarse. “Hay sordos que están capacitados para ser ellos mismos quienes enseñen su lengua. Que la comunidad sepa que son personas normales como cualquiera, que hablan en otro idioma y si ponemos nuestro granito de arena para poder aprender daríamos un paso enorme como sociedad”.

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