Martín Guzmán busca revisar el acuerdo con el FMI mientras sueña con el premio Nobel de Economía

GENERAL

La interna del Frente de Todos no cesa de cobrar temperatura, lo que preocupa -y mucho- al FMI. Ahora fue el turno del ministro-delegado del organismo internacional, Martín Guzmán, de salir a pedir mayores consensos y razonabilidad en la coalición gobernante.

Sin perder la calma, el ministro de Economía afirmó que, pese a la aprobación del acuerdo con el FMI el pasado viernes, las objeciones que planteó la entidad, la guerra en Ucrania y la crisis interna del Frente de Todos exigen revisar el entendimiento.

“En las últimas semanas de la negociación y previendo el desarrollo de la situación internacional se buscó articular en forma más profunda un lenguaje que tuviese en cuenta que se podían presentar contingencias que iban a requerir adaptación de las políticas económicas”, afirmó Guzmán en París.

El ministro destacó que «es un acuerdo que queremos cumplir, está alineado con las premisas que se requiere perseguir, a efectos de darle una continuidad a la recuperación económica tan fuerte que el país está viviendo”. Y en seguida puntualizó que si bien la inflación prevista en el acuerdo gira entre el 38 y el 48 por ciento para 2022, esos índices podrían alterarse por el aumento en los precios de materias primas promovidos por la guerra entre Ucrania y Rusia.

«La guerra genera una mayor presión inflacionaria, con un aumento en precios de alimentos en todo el mundo y aumento en el costo de la energía”, indicó.

Finalmente vinieron los palos para el cristinismo. «Argentina tiene que trabajar sobre la base de construcción de consensos, pero también buscando actuar con razonabilidad en cada instancia. Hubo un apoyo político muy amplio para aprobar este programa y desde el gobierno seguiremos dando pasos hacia adelante».

En el Frente de Todos existe consenso generalizado en identificar a Guzmán como un “doble agente” al servicio del poder financiero internacional. Ya legitimó la deuda con los privados y también la contraída por Mauricio Macri con el FMI en condiciones de manifiesta ilegalidad de ambas partes, y también aplicó las pautas de ajuste exigidas por la entidad desde el inicio de proceso de negociación.

Ahora que el total del endeudamiento de Macri ha sido reconocido por el país, se inicia la etapa de las “correcciones”, tal como es la práctica del organismo internacional. Y, una vez más, en lugar de argumentar para fortalecer la posición argentina, Guzmán culpa a la guerra y al cristinismo para legitimar los argumentos del FMI.

En su entorno dejan filtrar que su objetivo es conseguir el premio Nobel de Economía por la renegociación de la deuda argentina, para emular a su tutor, Joseph Stiglitz.

En ese marco, vale recordar que entre 2013 y 2016 Guzmán realizó un pos-doctorado en la Universidad de Columbia bajo la dirección de Stiglitz, con quien codirige el programa de formación académica de la Initiative for Policy Dialogue de Columbia University, un instituto fundado en el año 2000 por el ganador del premio Nobel cuando dejó la vicepresidencia del Banco Mundial, que tiene la misión de estimular un diálogo alternativo y crítico en el mundo sobre políticas de desarrollo y globalización.

Para sus objetivos personales, Martin Guzmán va muy bien encaminado. Pero, para los intereses de la inmensa mayoría de los argentinos, el acuerdo tendrá un costo incalculable.

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