Santiago Cafiero reprobó la materia Inglés en la universidad y la tuvo que rendir dos veces

GENERAL

El canciller argentino, que de sus últimos dos discursos sólo supo pronunciar bien la palabra “dickhead” (cabeza de pene), ya venía fallando su manejo del idioma desde joven. Lejos de la carrera diplomática y con escaso conocimiento de las relaciones internacionales, su desempeño oscila entre papelón y papelón.

Durante las últimas jornadas, el nivel de manejo del idioma inglés por parte del canciller argentino Santiago Cafiero viene siendo el centro de una curiosa polémica, de la que nadie se quiso quedar afuera. Horas atrás, un descubrimiento entre los registros académicos del ex jefe de Gabinete sacó a la luz un dato que podría explicar el errático discurso de la ExpoDubai.

El legajo académico número 13.419 de la Universidad de Buenos Aires pertenece al propio Cafiero, de sus años cuando era un estudiante de Ciencia Política en la facultad de Ciencias Sociales de dicha casa de estudios. De acuerdo a sus calificaciones, el actual canciller era un alumno promedio, que rara vez se sacaba un diez, pero igualmente extraño resultaba una reprobación.

Sin embargo, un fracaso resalta por sobre cualquier otro. En la mañana del 26 de julio de 2003, un joven Santiago Cafiero fue a rendir la materia Ingles III, y la desaprobó con un dos. Tuvo que pasar casi un año preparando la revancha, para finalmente obtener un siete en los primeros meses del 2004.

El malogrado examen sería un detalle anecdótico, de no ser por el bochornoso discurso que Cafiero, ya como canciller argentino, brindó en el marco de la ExpoDubai tan sólo unos días atrás. Trabado, titubeante, acompañó las palabras con una pésima pronunciación que dejó a sus interlocutores con la boca abierta.

Enojado por las burlas y críticas que cosechó, Cafiero ensayó un nuevo discurso en inglés que le hizo un escaso favor a su pobre imagen como diplomático. En el mismo, aseguró que “no era una prioridad diplomática agradarle a quienes endeudaron al país” y cerró su speech asegurando que el periodista Jorge Lanata, uno de sus más acérrimos críticos, era un “dickhead” (cabeza de pene).

A pesar de que en la mayoría de los países desarrollados el cargo que ostenta Cafiero suele ser ocupado por diplomáticos de carrera con profunda preparación en varios idiomas, en Argentina suele ser el premio consuelo para políticos en retirada. Su antecesor, Felipe Solá, tenía un conocimiento de idiomas que oscilaba entre lo pobre y lo nulo, y su carrera diplomática era poco más que inexistente.

En el caso del ex jefe de Gabinete argentino, la situación tal vez es peor. Al igual que ocurre entre los niños, que aprenden primero las “malas palabras” como una gracia, Cafiero sólo supo pronunciar a la perfección el término “dickhead”. Al menos ahora, tanta torpeza tiene una explicación. 

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