La numerosa comitiva de Alberto Fernández en Chile

GENERAL

Mientras los diputados debatían el entendimiento con el Fondo Monetario Internacional y las agrupaciones atacaban a piedrazos los despachos, el presidente sumó a más de quince personas para una visita al país vecino, con todos los gastos incluidos.

Durante el mediodía del viernes 11 de marzo, el presidente Alberto Fernández participó del acto de asunción del nuevo mandatario chileno, Gabriel Boric. El evento se desarrolló en el Congreso Nacional de Chile, situado en la ciudad de Valparaíso.

A pesar de la presencia de otros jefes de estado, como el presidente de Bolivia, Luis Arce; de Perú, Pedro Castillo; de Uruguay, Luis Lacalle Pou; de Paraguay, Mario Abdo Benítez; y la ex mandataria de Brasil, Dilma Roussef, llamó la atención la numerosa comitiva que llevó el mandatario argentino. La misma despertó variadas críticas por el contexto económico por el que atraviesa el país, que difícilmente se encuentre en posición de darse el lujo de gastos superfluos.

A diferencia de la mayoría de las comitivas oficiales, que se redujeron a menos de diez personas, la argentina contó, además del presidente Alberto Fernández, con el gobernador de San Juan, Sergio Uñac; el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández; la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta; la ministra de Salud, Carla Vizzotti; la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerrutti; el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello; el de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz; la diputada nacional Ana Carolina Gailland y sus pares María Liliana PaponetVictoria Tolosa Paz Leonardo Grosso; la presidente del INADI, Victoria Donda; la asesora presidencial, Dora Barrancos; la legisladora porteña, Ofelia Fernández; y las abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto y Buscarita Roa.


Ofelia Fernández en el viaje a Chile.

Además de los mencionados, la comitiva contó con varios asistentes, asesores, la tripulación oficial y la utilización de uno de los costosos aviones oficiales, cuyo precio de utilización asciende a varios miles de dólares. Naturalmente, los gastos de traslado, alimentación, viáticos y otros conceptos fueron cubiertos con dinero público.

Mientras la mayor parte del gabinete presidencial viajaba a Chile a hacer turismo, en Argentina se debatía el proyecto de ley por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) puertas adentro de la Cámara de Diputados de la Nación. Afuera del Congreso, las agrupaciones de izquierda, que habían copado la avenida 9 de Julio en una manifestación que pretendía protestar contra la aprobación del entendimiento con el organismo de crédito internacional, apedreaban los despachos de los legisladores, rompiendo vidrios, veredas y todo lo que encontraban a su paso.

Una vez más, la clase política y el reducido grupo que el presidente Alberto Fernández mantiene cerca, se muestran ajenos a la realidad que atraviesa el grueso de los argentinos. En medio del hambre y la desocupación, viajes turísticos para numerosos funcionarios. En plena pandemia y encierro, fiestas privadas en la Quinta de Olivos. La tendencia pareciera no detenerse, y sembrar cada vez más dudas a su paso.

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