Tiene una causa por abuso elevada a juicio y sigue dando clases a niños

POLICIALES

Padres de alumnos de Campo Ramón alertaron al respecto. “No corresponde y pondremos en conocimiento del Tribunal”, anticipó la querella que representa a la víctima.

En la colonia todos se conocen, la gente es tranquila y solidaria. Pero en ocasiones, cuando la indignación se impone, saben defenderse y cuidar a los suyos.

Por estas horas, vecinos de la zona rural de Campo Ramón alertaron a través de las redes sociales sobre una situación inédita y peligrosa: un docente denunciado por abuso sexual en perjuicio de una alumna -causa elevada a juicio- se halla dando clases en otra escuela del mismo municipio.

A través de un productor, padre de tres alumnos del citado establecimiento, accedió a una fotografía en la que se observa al imputado, identificado como Gustavo Agustín A. (53), sirviendo gaseosa a los chicos en el comedor escolar. Una prueba irrefutable de que tiene contacto directo con los menores.

“Estamos indignados porque ese hombre tiene una denuncia muy grave y no tendría que estar con los alumnos. Que le manden a hacer algo de oficina, pero que esté lejos de los alumnos. Los padres tenemos miedo y ya le dijimos al director, pero él dice que la decisión depende del Consejo General de Educación”, expresó el citado padre.

La denuncia contra el docente fue radicada el 31 de agosto del 2015, cuando la víctima asistía a quinto grado en una escuela rural de Campo Ramón. El expediente 103048/2015 fue caratulado como abuso sexual calificado, aunque el imputado aguarda el juicio en libertad.

En tanto, desde la querella que representa los intereses de la víctima precisaron que hace dos semanas solicitaron que se fije fecha de juicio oral, instancia que el año pasado fue postergada por la pandemia.

“No debería estar al frente de alumnos, al menos hasta que su situación esté resulta. Es algo que no corresponde y pondremos en conocimiento del Tribunal”, anticipó la querella.

Grave denuncia

Oportunamente, el acusado rechazó la posibilidad de un juicio abreviado porque para ello debería reconocer la culpabilidad y perdería todos los años de aporte como docente.

Luego de la denuncia de la presunta víctima, quien al momento del hecho tenía 11 años, una sobrina del imputado aseguró que padeció el mismo calvario y ratificó el modus operandi.

Actualmente, el docente está afectado a otra escuela de la zona rural de Campo Ramón, situada a poco más de cinco kilómetros de la institución donde habría ocurrido el hecho.

Con relación a la denuncia, la menor aseguró que el sujeto la manoseaba y luego le regalaba golosinas para que no cuente lo sucedido. Los abusos se habrían registrado en diferentes aulas y en los sanitarios de la escuela.

Para la imputación fue clave la declaración de la niña en Cámara Gesell y el posterior informe de la pericia.

“Se infiere que el relato sobre los hechos denunciados sería congruente con la realidad percibida, no se trataría de una construcción fantaseada, inoculada o tendiente a perjudicar a terceros con otros fines”, concluyó el perito del Cuerpo Médico Forense que entrevistó a la nena.

Modus operandi

Desde un primer momento el docente negó las acusaciones y habría contado con el apoyo de las autoridades educativas, tal como mencionó el padre de la víctima, quien aseguró que la directora de la escuela le rogó que no hiciera la denuncia.

Además de maestro de grado, el sujeto estaba a cargo del quiosco escolar.

En su declaración en Cámara Gesell la menor brindó detalles del presunto abuso, lo que sentó las bases para la acusación.

“Me llevó a un grado donde hay un quiosco y ahí me empezó a manosear”, declaró.

Asimismo, contó que la última vez que la sometió la llevó a un aula cerca del jardín.

Luego el docente le dijo que lo siga hasta los baños, pero la nena se negó. Ese mismo día también la besó en la boca, agregó.

La niña aseguró que “a un montón de guainas el maestro les sentaba en el regazo”, al tiempo que agregó que le tocaba las partes íntimas luego de correrle la ropa.

Luego de los abusos le regalaba golosinas del quiosco para que no cuente lo sucedido.

“El maestro siempre me regalaba algo: un alfajor, una cajita de menta, un turrón para que yo no le cuente a nadie”.

Asimismo, relató que “siempre que me tocaba me decía sos muy linda. Yo no me defendía porque tenía miedo de que me pegue. Después le conté a la directora y ella también me dijo que no cuente nada”.

“Fueron varias veces”

La madre de la menor recordó que el 31 de agosto del 2015, alrededor de las 13.30, la directora Blanca B. y el maestro de su hija llegaron a su casa para informarle sobre a acusación de la nena.

Dijo que docente insistió en su inocencia, mientras que la directora pidió que no lo denuncie y que al otro día vaya a la escuela para arreglar la situación sin involucrar a la Policía.

“Hablé con mi hija y me contó que el maestro la manoseaba, que le bajaba los pantalones en la dirección y en las aulas, y le toqueteaba en sus partes íntimas. Dijo que fueron varias veces. Yo notaba que mi hija andaba rara, y después me confesó que no contó antes porque tenía miedo de que el maestro se enoje”, declaró la progenitora.

Recordó que el mismo sujeto ya había sido el maestro de su hija el año anterior, en cuarto grado.

También se mostró molesta porque la directora insistía en la inocencia del docente.

“Decía que era muy bueno, que hable con mi hija porque estaba equivocada. Dijo que el maestro tenía la costumbre de abrazar a las nenas por cariño, nomás”, mencionó.

En tanto, agregó que el docente dijo que se queden tranquilos, que no hagan nada y que no lo denuncien porque podría perder su trabajo.

Testigo clave

Por su parte, la directora señaló que la nena le contó que el maestro “le judeaba, que le manoseaba y le tocaba sus partes íntimas”, por lo cual convocó al acusado para que haga su descargo. Otra docente participó del encuentro donde la menor ratificó todo ante el sospechoso.

Ya en sede judicial, dicha testigo comentó que el docente solía trasladar en su vehículo a las alumnas que vivían lejos de la escuela.

“Cuando la nena todavía estaba en la dirección la directora me dijo: ‘Podés creer que esa nena vino a decirme que A. le manoseó… ¿Qué hacemos, qué hacemos?’, estaba desesperada. Cuando se retiró la nena, lo llamamos y le comentamos lo que pasó. Se sentó en el sillón, se agarró la cabeza con las manos y negó la acusación”, indicó la testigo.

Luego llamaron a la niña, quien ratificó la acusación: “Maestro, usted me tocó, usted me quería besar y hace rato que usted me hace esto”.

El sujeto negó todo, pero la criatura replicó: “Sí, maestro, yo volví del baño y usted me decía que me iba a enseñar a besar”.

Sobrina del acusado relató su calvario

En el requerimiento de elevación a juicio también sobresale la declaración de una sobrina del imputado -ya mayor de edad-, quien aseguró que ella y una hermana fueron víctimas del mismo hombre y ratificó su modus operandi.

“Me enteré de lo que pasó y hablé con los padres de la nena porque me sentí identificada. Cuando me contaron los hechos no tuve dudas porque lo mismo hizo conmigo y mi hermana. Por eso decidí declarar”, explicó la mujer. Comentó que el relato de los hechos le trajo a la memoria sus pesares y tuvo la certeza de que la niña decía la verdad.

“A mí también me decía ‘yo te voy a enseñar o te voy a mostrar cómo se hace’, igual que le decía a la nena. Cuando escuché que le decía eso no tuve dudas”, destacó.

En su caso, los abusos habrían comenzado cuando tenía 6 años y vivía en la chacra. “Empezó como un juego, siempre con manoseos y me tapaba la boca para que no grite. Me decía que no cuente nada porque me iban a pegar por mentir”, relató.

También aseguró que la madre del hombre siempre lo apañó, en perjuicio de sus nietas. El daño dejó secuelas en su mente y tuvo que recurrir a un psicólogo para sanar las heridas del pasado. En tanto, rogó que “ahora pague el daño que hizo, porque fue impune muchos años y lastimó a muchas nenas”.

Total Page Visits: 5 - Today Page Visits: 2